La iguana que cayó del cielo

El otro día estaba cuidando al pelícano (que no podía, que no sabía, que no quería volar)…cuando de repente le empezaron a caer encima unas hojitas. Primero unas pocas, luego unas pocas más…una ramita…

Una ramita? Ppppperooo si hace un sol espléndido y no corre ni una brizna de viento…

Por estos andurriales, no hace falta ser muy espabilado para sospechar que algo pasa allá arriba, en la copa del árbol cuando caen hojas sin viento. Así que, lentamente y sin quitarle ojo al pelícano -que ya se había tirado una vez en dirección a la jaula del cocodrilo – empecé a subir la vista al árbol intentando localizar la fuente del problema. 

No me llevó mucho tiempo. A unos 15 metros del suelo, veo una iguana gigante colgando … agarradita tan sólo por los dientes de una mísera hojita. Mierda, pensé. Nos va a caer la iguana en la cabeza. Me imaginé la escena:

1) Iguana cae encima del pelícano

2) Iguana desnuca al pelícano

3) Iguana muere en la caída y

4) Pelícano, la palma. 

La hemos cagado. 

En ese momento, y supongo que atraídos por mi cara de pánico, acababan de llegar Frank y una de las managers del centro. Cuidado! Les grité, está a punto de caernos una igua…..chiiiiiiiuuuuuuuunnnnnnnnnnn, CLOC. CHOF.

Ni me dió ni tiempo a terminar la frase. La pobre hojita no había dado más de sí y la iguana se había precipitado en caída libre, se había golpeado con uno de los palos en los que estaba sentado el pelícano (que ni se había inmutado) y yacía sin moverse en el suelo, pero con los ojos abiertos. Eso sí, totalmente escorada a la derecha. 

Qué hacemos? Le pregunto a la manager. La llevamos a la clínica? A fin de cuentas, somos un centro de rescate de vida silvestre no?. Naahhhh me dice la manager. Las iguanas se caen todo el tiempo de los árboles, se atontan un poco y luego se van como si nada. 

A todo esto, la iguana seguía sin moverse, escorada a la derecha y con un ojo cerrado. 

– No sé, insisto, el caso es que se ha dado en el costado con uno de los palos al caer y es posible que se haya roto algo. No te parece a ti que tiene la pierna colgando? Y que está totalmente de lado? 

Estábamos discutiendo la mejor estrategia a seguir, mientras que la iguana seguía sin moverse y nos miraba atónita con un ojo. 

En esto que llega la otra manager, atraída por el corrillo de gente alrededor del pelícano – iguana, y tras oir nuestras dos teorías (teoría uno, que está como una rosa pero atontada- la de mi manager y teoría dos que se ha roto todas las costillas y está agonizando – la mía), decide que mejor curarse en salud y llevarla a la clínica. 

Al día siguiente, me acerqué a la clínica a preguntar cómo iba mi paciente. 

  • La iguana? Me pregunta el veterinario. La que entró ayer? 
  • Sí, sí, digo yo. La que se cayó del árbol. Se había roto algo? Pregunto. 
  • Qué va! Estaba como una rosa. Sólo estaba un poco atontada por el golpe. La liberamos ayer mismo por la noche. 

Moraleja: En este país, los monos están hechos de chocolate…y las iguanas…de hierro forjado. 


One thought on “La iguana que cayó del cielo

  1. Ja,ja,ja.Me troncho con el mundo animal y tus relatos.Mevimagino la escena.Pena no hubiera nadie que la grabara.Y se me ocurre,que como los animales mutan para adaptarse a las circunstancias,lo mismo la iguana se genera unas alas y el pelícano, pierde las suyas y termina arrástrandose.To do puede ser….❤

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