Campanaaaaa y s’acabaoooooo (otra vez)

Con el mes de Noviembre, se termina nuestra etapa de voluntarios. Bueno la mía, que Frank ya la había cerrado en Octubre. 

Atrás quedan cuatro meses trabajando para el Jaguar Rescue Center y La Ceiba que, junto con los cuatro meses de voluntariado en Osa Conservación, ha ocupado dos tercios de nuestro sabático. 

Quizás es prematuro hacer un balance del voluntariado, en parte porque estoy convencida de que muchos de los beneficios se verán a lo largo de los meses por llegar. Aún así, la sensación, a día de hoy, es que ha valido muchísimo la pena. Énfasis en el muchísimo.  

Lo volvería a hacer? 

Sí, con los ojos cerrados. 

Mi padre, que es muy práctico, me preguntó el otro día: “Todas estas cosas que has estado haciendo hija, te sirven para algo?”. 

Y la verdad, es que no lo sé. 

Y lo mejor es que tampoco me importa. He conocido a gente maravillosa con la que espero seguir en contacto, he aprendido un montón de cosas, sobre la fauna silvestre de Costa Rica y sobre este país que me sigue encandilando, con su gente amable y su estilo pura vida, su historia pacifista e inclusiva, la naturaleza desbordante y la diversidad de paisajes entre muuuuuchas cosas.

Y claro, he aprendido también mucho sobre el día-a-día del trabajo de conservación, tanto de aquellos que trabajan con las grandes pinceladas – la creación de áreas protegidas – como de aquellos que dedican su vida a sacar adelante a animales heridos, en la gran mayoría de las ocasiones, por causa del hombre. 

Y nosotros dos, como pareja, hemos aprendido también lo fácil que ha sido convivir las 24 horas del día y lo mucho que nos gusta vivir en un país con un clima caliente, donde podemos ir casi todos los días con shorts y chanclas, comer fuera y ver verde toooooodos los días y animalillos a casi todas las horas.

Lo haría de la misma forma? Posiblemente no. 

Qué cambiaría…

A lo largo de estos meses de voluntariado he(mos) podido experimentar con múltiples identidades y hacer trabajos muy diversos, desde aquellos para los que no se requiere ninguna cualificación (i.e. limpiar jaulas de pájaros) a aquellos en los que hemos tenido que usar todo nuestro bagaje de experiencia y conocimientos (i.e. el informe socioeconómico para la creación de un área marino protegida para mí o la base de datos de tortugas marinas para Frank). Lo mejor de todo es que he aprendido algo de todos. 

Pero también es cierto que he aprendido más de unos que de otros. 

Si empezara de nuevo, me comprometería menos semanas para los trabajos más rutinarios para poder dedicar más tiempo a aquellos en los que puedo aprender más. En general, menos semanas en trabajo de voluntariado general y más en voluntariado más cualificado, como los estudios para Osa Conservación, la ayuda en la clínica del Jaguar Rescue Center o la puesta en marcha de la estación biológica de La Ceiba donde uno puede aprender mucho más. 

Si podré usar este aprendizaje en la nueva etapa de vida está por ver. Por supuesto que me encantaría poderme dedicar a conservación en mi vida “post-sabático”. Pero por ahora, me voy a dedicar a descansar. Cerramos el sabático con un mes de vacaciones…en el Caribe costarricense. Qué más se puede pedir? PURA VIDA!   


2 thoughts on “Campanaaaaa y s’acabaoooooo (otra vez)

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