Viajando en el tiempo

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Para evitar grandes decepciones, debo avisar que este blog no trata de túneles del tiempo o máquinas que permitan trasladarse a otra época. No. No.

Tampoco trata de las claras trazas antidiluvianas de algunos de los animales y plantas que uno ve por aquí, como los cocodrilos o los helechos gigantes.

Ni siquiera trata de cómo es frecuente por estos andurriales cruzarte con auténticos cowboys, de los que lanzan lazadas al ganado o usan el caballo como su medio de transporte habitual.

El blog trata más bién de algo muchíííísimo más mundano, pero que viene de perlas contar en el día de la mujer: la invención de la lavadora.

Seguramente estaréis pensando que se me ha ido la olla completamente. Pero es que estoy convencida de que la lavadora que tenemos en nuestra nueva casa es uno de los primeros modelos inventados allá por los albores del siglo veinte, que tanto contribuyó a la “liberación” de la mujer.

Tiene una peculiaridad muy especial y es que en lugar de ahorrarte tiempo y quitarte trabajo, te tiene entretenida toda la mañana. Vamos que si os estábais preguntando porqué este sábado no escribí el esperado blog semanal en español, la respuesra es muy sencilla: estaba poniendo la lavadora.Pero dejadme, sin más demora, que os presente a la “Frigidaire double deluxe”.

Lo primero que salta a la vista es su discreto tamaño. Tipo congelador industrial, vamos.

Lo segundo, son los dos tambores. Dos tambores? os preguntaréis. Puedes poner dos lavadoras a la vez??

No,no. Un tambor es para lavar y el otro es para centrifugar. Que cuando diseñaron esta lavadora todavía no había llegado esa innovación totalmente radical y revolucionaria que es que el lavado y el centrifugado se haga en el MISMO tambor.

Sin necesidad de sacar la ropa de uno para meterla en el otro…una vez, y otra, y otra, y otra y así hasta ocho veces…porque al que inventó la Frigidaire no se le ocurrió que el tambor del centrifugado podría, a lo mejor, quizás, tal vez, ser del mismo tamaño que el de lavado.

No. Eso debía ser muy avanzado. Mejor hacerlo pequeñito y resultón.

Pero me estoy adelantando. Vayamos paso por paso.

Como en una lavadora de los modelos Europeos, la colada comienza cargando la ropa. Sí, no?

Ja Ja. Ilusos! Aquí empieza cerrando el tapón del tambor.

Habéis leido bien. Lo repito por si acaso. Hay que cerrar el tapón del tambor, porque si no lo cierras, cuando abras el grifo para echar DIRECTAMENTE el agua al tambor, se te irá el agua por el desagüe y no podrás lavar.

Una vez que el tapón está cerrado, uno carga la ropa. Hasta 13 kilos. Y busca el programa de lavado.

Vaya!. no hay.

Hay que hacerlo manual: abrir el grifo para llenar el tambor y esperar a que se cubra la ropa. Cerrar el grifo. Añadir el detergente. Poner la tapa de plástico y poner el temporizador (como el de los relojes de la cocina) por un máximo de 15 minutos. Rack Rack Rack y tiquitiquitiquitiqui…el temporizador se pone en marcha y el tambor empieza a girar. Bueno, bueno! Tengo 15 minutos para hacer otras cosas. Pues sí que ahorra una tiempo con la lavadora. Menudo invento!!

A los 15 minutos hay que volver a quitar el tapón. Esperar a que el tambor se vacíe y cerrar tapón. Abrir el grifo. Esperar a que se llene el tambor. Cerrar el grifo. Cerrar la tapa. Poner el temporizador.Y…

Wow. Tengo otros 15 minutos libres. Estoy EUFORICA. No sé qué hacer con tanto tiempo!!Os imagináis que pasa a los 15 minutos? Rewind!

Un ciclo más de enjuague y decido que voy a empezar a centrifugar. Para centrifugar hay que pasar la ropa de un tambor al otro manualmente. Pero no más de un kilo por centrifugado. Es decir: sábana bajera de cama doble? un centrifugado. Sábana de arriba de cama doble?. Otro centrifugado. En fín, me digo respirando produndamente para conseguir la calma zen. Tengo tiempo. Así que pongo mi primer centrifugado.

Y en cuanto empieza a girar el tambor oigo una voz en off desde el piso de arriba que dice “Creo que deberíamos enjuagar tres veces para que no quede jabón” (en inglés en el original).

Mierda. A puntito estoy de responder de malas maneras cuando reconecto con mi calma zen y recuerdo que tengo tiempo. Y respirando produndamente, cierro el tapón y empiezo el ciclo otra vez.

Un ciclo de enjuagado más tarde y ocho de centrifugado, la colada está lista para ser tendida. Vaya, sí que ahorra tiempo la máquina esta. Empecé a las 8 y ahora son…queeeee? ya es la hora de comer?

Aparte de liberadísima, me siento una mujer realizada y empoderada. Después de pasarme la mañana abriendo y cerrando llaves, compuertas, tapas y ajustando todo tipo de botones (sin luces interminentes, lamentablemente) me siento como si hubiera estado en el centro de operaciones de Cabo Cañaveral. Si puedo poner una lavadora, puedo comerme el mundo!

PD. Seguramente os estaréis preguntando qué estaba haciendo Frank en todo este tiempo. Pues en lo que yo, como mujer liberada, ponía UNA lavadora, Frank había limpiado toda la casa, incluídos los baños y estaba listo para comer.


6 thoughts on “Viajando en el tiempo

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