Cincuenta tacos ya?

Esta semana dejo definitivamente la década de los cuarenta para convertirme en ta-ta-taaaaaaa: una cincuentona.

Ahí es ná. Cincuenta tacos. Cin-cu-en-ta. Cinco y cero. Cinco décadas. Dos lustros (diría mi padre).

Lo extraño es que no tengo para nada la sensación de ser tan vieja ;-). De hecho, me encuentro mejor ahora que hace diez años.En gran parte, es debido a este año sabático, que me está sentando de maravilla. Creo que los médicos de cabecera lo deberían instaurar oficialmente. Me imagino la escena:

“Uy señora, veo aquí en su ficha que pronto cumplirá cincuenta. Le voy a recetar un año de vayaseustedalfindelmundo, para que no se anquilose, que ya le veo algunas canitas y dice aquí en el ordenador que ha sufrido lumbalgia tres veces en el último año. Y no hablemos de la dificultad de leer los ingredientes en las latas del supermercado y las cien mil gafas de ver de cerca que tiene por toda la casa…que ya nos conocemos.

Ala, Ala, a andar por la selva, para fortalecer los músculos y a tomar un poquito de sol que veo aquí que ha estado debajo de una nube los últimos dieciséis años. Ni un rayito de sol. Venga, venga, a qué está esperando. A hacer las maletas ya!”

Dicho y hecho!

No me ha arreglado la vista, pero sí la lumbalgia y el humor. El buen humor digo, que del malo estaba sobrada en Lund.

Lo cierto es que este cumple me hace pensar en las cosas buenas que han pasado en esta década de la vida que se cierra. No sólo en las que han pasado en este año, que ha sido la guinda del pastel. Y han sido muchas y muy buenas.

Los cuarenta sido una buena década!En los cuarenta encontré el amor de mi vida, nacieron mis sobrinos, y Kika irrumpió en nuestras vidas y pude cumplir mi sueño de tener una perrita otra vez.

Juntos, Frank y yo hemos visto lemures y nadado con tiburones ballena en Madagascar; hemos dormido rodeados de leones e hienas en una tienda de campaña en Botswana y en una cama sobre madrigueras de cangrejos en las islas de San Blas en Panamá. Y hemos disfrutado de medio año de gnochis y pasta, mucha pasta en Florencia.

En esta década, y en gran parte debido a buenas influencias, también me he vuelto mucho más consciente de la gravedad de la crisis medioambiental que vivimos, y de la urgencia de introducir cambios.

Empezando por cambios en mi estilo de vida. Primero abandoné la carne y este año el pescado, perdí todas las tarjetas plata de millas de las distintas compañías por escasez de vuelos y tomé la decisión de dedicar el resto de mi vida laboral a temas relacionados con la conservación.

La década que culmina ha sido buena, en algunos aspectos incluso muy buena. Y tengo la sensación de que la que entra va a ser todavía mejor. Comienza una nueva etapa, con nuevos horizontes y quizás algunos cambios. Si una cosa nos está enseñando este año sabático es que hay que disfrutar de cada minuto de esta vida. Y vivirla de acuerdo a lo que nos dice el corazón.


4 thoughts on “Cincuenta tacos ya?

  1. Vieja? Querida, yo sigo viendo la niña que llevas dentro. Siempre sonriendo, repartiendo risas y alegrías. Dejándose llevar por la inocente curiosidad infantil. Sólo es que con los años has aprendido a manejar mejor las situaciones en este mundo de ‘adultos aburridos’.

    Disfruta tu momento.

    P.D.: Te he escrito a tu cuenta de gmail. No sé de qué otra manera alcanzarte.

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